IA aplicada · América Latina
Square Planck diseña, construye y opera infraestructura de IA para empresas de América Latina. Consultoría que termina en código desplegado, no en una presentación.
La longitud de Planck: la escala en la que medir deja de tener sentido. Nuestro punto de partida es siempre la unidad mínima que sí lo tiene.
El tiempo de Planck: el intervalo más corto posible. Iteramos en ciclos cortos, con métricas antes que opiniones.
La constante de Planck, elevada al cuadrado: nuestro nombre y nuestra marca. La unidad mínima, llevada a otra escala.
No separamos estrategia de ejecución. El equipo que define la arquitectura es el que la escribe y la mantiene.
Diagnóstico, arquitectura y desarrollo. Identificamos el caso de uso que paga la inversión, lo prototipamos con sus datos y lo llevamos a producción con su equipo dentro.
La capa que sostiene los modelos: orquestación de agentes, recuperación sobre datos propios, evaluaciones continuas, observabilidad y control de costo por token.
Pipelines, integración con sus sistemas — ERP, CRM, data warehouse, APIs de mercado — y la capa de acceso gobernada que los modelos necesitan para ser útiles.
Trabajamos con modelos propietarios y abiertos. La elección es una decisión de ingeniería, no de marca.
Cuatro etapas, en orden. Ninguna empieza sin que la anterior tenga resultado medible.
Mapeamos procesos, datos disponibles y costos actuales. Salimos con tres casos de uso priorizados por retorno y factibilidad.
Un sistema funcional con datos reales y un umbral de calidad definido antes de escribir la primera línea de código.
Despliegue en su infraestructura, con evaluaciones automáticas, monitoreo, control de gasto y plan de reversión.
Nuevos casos de uso sobre la misma plataforma y transferencia progresiva al equipo interno. El objetivo es que no nos necesiten.
Un modelo no es un producto.La diferencia entre una demo que impresiona y un sistema que la empresa usa todos los días está en la capa que casi nadie muestra: datos, evaluación, permisos, costos y operación. Ahí trabajamos.
Escríbanos con el problema, no con la solución. En la primera conversación le decimos si la IA es la herramienta correcta — a veces no lo es.
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